domingo, 25 de diciembre de 2011
jueves, 15 de diciembre de 2011
"Tengo ganas de ti", crónica de una tarde de rodaje (PARTE 2)
Canción La tormenta de arena, de Dorian, en youtube
Tres, dos, uno… ¡Acción! Una vez en la sala de rodaje, nuestro quehacer es bailar al son de La tormenta de arena (vídeo superior) mientras los actores graban las escenas del día. Bailar lento, bailar rápido, bailar con música, bailar sin ella… y sobre todo, no mirar hacía los protagonistas. ¿El ambiente? Focos a una potencia indescriptible, mucho calor, una bruma/humo en el aire que produce molestia en los ojos. Eso es un rodaje. Descanso de unos minutos, reparto de botellas de agua y a seguir. Entre tanto, el estribillo de la canción no para de repetirse en la sala y en mi mente: “Todos lo que siento por ti, sólo podría decirlo así, todo lo que siento por ti, sólo sabría decirlo así”. Hay que reconocer que es pegadiza la verdad.
También están los figurantes de agencia. La mayoría de ellos son la personificación de la prepotencia y la falta de humildad. Se creen más que los actores principales y tratan de ligar con las jovencitas con la excusa de que conocen o que incluso han comido con nosequién famosillo. Pobres, no se percatan de que por lo único que se les acercan las chicas es para que las cuelen en primera fila y vean mejor a Mario Casas. Y si se dan cuenta, se dejan utilizar, que es peor. Como prueba de lo que estoy hablando, uno de los figurantes de agencia dice: “Pues a mí me han confundido muchas veces con el Casas”. Ni en el DNI se parecen, pero en fin, de ilusiones viven algunos.
Así transcurren 5 horas de tomas repetidas, bailes cada vez menos enérgicos, intentos de acercarse a los actores y fanfarroneos de los figurantes de agencia. 5 horas para rodar una escena que apenas durará dos minutos, si llega, en el productor final y en la que seguramente no se me verá. Pero la experiencia ha merecido la pena: conocer a gente nueva, comprobar en primera persona que “claqueta”, “toma 6”, “acción” o “corten” se utilizan y no son una leyenda urbana, y ver como se trabaja, grabando toma a toma, con paciencia y sin saber hasta cuándo durará la labor del día. Y sí chicas, Mario Casas es igual de guapo en persona, incluso a mi me parece más alto y todo. A la salida del recinto te ofrecen una foto estándar firmada por él y una natilla Danet. Son las 21h. y ahora toca descansar. El equipo volverá a rodar mañana.
El 22 de junio se estrena Tengo ganas de ti así que atentos porque si en la escena descrita conseguís vislumbrar al fondo de los protagonistas una rubia de camiseta a tiras azul, puede que sea yo. O puede muy posiblemente que no. Mejor disfrutad de Mario Casas y María Valverde, que ellos sí que no tienen pérdida.
miércoles, 14 de diciembre de 2011
"Tengo ganas de ti", crónica de una tarde de rodaje (PARTE 1)
15.45h. del martes, 13 de diciembre. Sí, martes y 13, mala combinación. Yo, DNI y autorización en mano, llego a la discoteca barcelonesa Razzmatazz. Vestida de oscuro, como se pedía vía Facebook. ¿Que qué hago aquí? Ser figurante durante 5 horas de la película Tengo ganas de ti, secuela del éxitoso film Tres metros sobre el cielo, que se está rodando estos días en la Ciudad Condal. Envié la solicitud como quien no quiere la cosa, convencida de que no me tocaría. Pero fui una de las afortunadas. Me apetecía mucho participar en un rodaje, ver cómo funcionaba toda la labor de producción y realización, y sí, también ver a Mario Casas, para que engañarnos. Sin embrago, y llamadme friki si queréis, me leí en su día toda la saga literaria de Federico Moccia Tres metro sobre el cielo. Me encantó y por eso me hacía especial ilusión poner mi granito de arena en este proyecto. Pero no todo es tan bonito como parece en el resultado final que vemos en la gran pantalla.Primer problema de la tarde con el que me encuentro: se necesita la fotocopia del DNI, información que los despistados organizadores olvidaron poner en el comunicado. Segundo problema: dónde fotocopiar el DNI en pleno barrio de Marina (quien conozca Barcelona sabe a lo que me refiero). Para fortuna de todos, una mujer que regenta un concesionario cercano nos saca las copias que necesitamos por 20 céntimos. Y digo para fortuna de todos porque la del concesionario hizo la semana con la broma de las copias; 20 céntimos por casi 1000 figurantes que había, haced cuentas.
Tercer inconveniente: yo y otra chica nos arrejuntamos en el pelotón de personas que forma una cola interminable, dando la vuelta a Razz. Hay gente para todos los gustos: más pija, menos pija, algunas que parece que van de boda, otras que acaban de salir de la cama, más chicas que chicos, niñas, mujeres maduras, etc. Una hora, una hora y cuarto, una hora y media… Cierta organizadora nos informa de que las que llevemos camiseta negra y tengamos una de repuesto de otro color (como se pedía en el comunicado), nos la pongamos ya por encima. Pues ahí me veis, en plena entrada de la discoteca, en manga corta, con el frío que hace, poniéndome una camiseta de tirantes azul oscura por encima de la negra. Un show.
Anécdotas también hay unas cuentas, además de la de mi cambio de look: durante la larga espera, una chica de 17 años, que se ve obligada a falsificar la firma de su madre para poder entrar, me comenta que ha venido expresamente en coche desde Alicante para acudir al rodaje y que tras terminar vuelve a casa porque mañana tiene examen de matemáticas. Eso es fanatismo y lo demás tonterías. Otra pareja de un pueblo de Zaragoza habla de cómo conocieron a Mario Casas y María Valverde, y nos muestran las fotos que lo prueban. A ambos les prohíben finalmente participar en el rodaje por pasarse del límite de edad, después de tragarse toda esa cola... Aprovecho desde aquí para agradecerles la foto que me han regalado de Mario Casas (justo debajo de este párrafo). También están en la fila un par de chicas que tienen amigos en común con Casas y afirman que éste es borde.
Entre amenazas de que el aforo se llenaría pronto y no cabría más gente, y gritos de fans desesperadas por ver al protagonista, finalmente consigo entrar en la sala principal y más grande de Razzmatazz. Ya está repleta de personas, todas apelotonadas formando un círculo. Y en la mitad, Mario Casas, con chupa negra y vaqueros oscuros, junto con María Valverde, enfundada en un vestido blanco. ¿La escena a grabar? Un flashback de la primera película: Hache (Casas) recuerda la noche en la que besó por primera vez a Babi (Valverde). Y ahí están también Katina (Marina Salas) y Pollo (Álvaro Cervantes). Incluso Clara Lago, que interpreta a la protagonista de la segunda parte, Tengo ganas de ti, observa desde la planta de arriba la escena que ruedan sus compañeros. No es posible fotografiarse con ninguno de ellos, ni de sacarse fotos en Razz. El intento casi me cuesta la explulsión del paltó.
Javier Sardá, que acudió días antes a ver el rodaje, con Mario y Clara
Si quieres saber cómo se desarrolla la grabación y el regalo que recibimos los invitados al concluir la tarde de rodaje... ¡mañana más!
martes, 13 de diciembre de 2011
Meryl Streep, ¿demasiado vieja para Vogue?
Si bien no es un september issue, el número de enero de la edición norteamericana de Vogue siempre despierta mucha expectación entre los forofos de la moda. Gwyneth Paltrow, Charlize Theron, Nicole Kidman o Cate Blanchett son algunas de las flamantes actrices que suelen ocupar las portadas de la revista. Sin embargo, para el primer número de 2012, Anna Wintour ha decidido darle un aire "renovado" y colocar en portada a una mujer que ya pasa la frontera de los 60: Meryl Streep.jueves, 8 de diciembre de 2011
Navidades estilosas

Las maisons francesas también son expertas en eso de sacarle todo el jugo a la Navidad. Para estas fiestas, Christian Dior (de capa caída desde el caso John Galliano) tiene preparado un glamouroso anuncio en el que se dan cita divas del presente y del pasado. Anticipándose a su papel de madrastra de Blancanieves, Charlize Theron presume de belleza en el Palacio de Versalles, en el que ya es su tercer anuncio para la marca. Pero no está sola, ya que a lo largo del minuto y medio de duración del spot, Theron irradia elegancia acompañada por unas resucitadas Grace Kelly, Marlene Dietrich y Marilyn Monroe.
miércoles, 7 de diciembre de 2011
Reflexión sobre Kate Winslet, la actriz que vuelve a estar de moda

Ayer, mi amigo Edu, un loco del cine como yo y con un gran conocimiento en el tema, me contó que había ido a ver la última peli de Roman Polanski, Un Dios Salvaje. Yo la vi hace apenas unas semanas, por lo que empezamos a comentar el gran trabajo del director y del reparto. Inevitablemente salió el nombre de Kate Winslet, y digo inevitablemente porque en la actualidad, ¿quién no conoce a esta actriz? Aunque pronunciemos su apellido más o menos, y tengamos lagunas respeto a su carrera profesional, todos a los que nos gusta un mínimo el cine somos capaces de mencionar alguna película suya de los últimos tiempos.
Sin embargo, si hace cinco años hubiéramos preguntado a alguien quién era Kate Winslet, muchos nos hubieran mirado con cara de no tener ni idea. Entonces les habríamos dicho: “Sí, hombre, la Rose de Titanic.” Y ahí sí, la respuesta no se hubiera hecho esperar: “Ah, la pelirrojita inglesa, un poco rellenita.” Esa era Winslet, la actriz británica que enamoró a un aniñado Leonardo DiCaprio a bordo del transatlántico con trágico final hace ya 14 primeveras. Pero algo ha cambiado en los últimos años. La ahora ganadora de un Oscar ha renacido de sus cenizas, cinematográficamente hablando, y a pesar de su reciente divorcio y de que algunas revistas se preocupan más por informar sobre su pérdida de peso, la actriz se encuentra en la mejor etapa de su carrera.
¿Y qué ha pasado? ¿A qué se debe este nuevo resurgir de la intérprete inglesa? Edu y yo divagamos un rato sobre estas cuestiones. Ambos coincidimos en recalcar dos films de Winslet, los dos de 2008, que han marcado un antes y un después en la trayectoria de la actriz; es decir, han representado el punto de inflexión que la ha catapultado al estrellato. Estas dos películas han sido desde nuestro humilde punto de vista El lector y Revolutionary Road. Gracias a la primera, Winslet posee ahora la famosa estatuilla dorada a Mejor Actriz que otorga la Academia de Hollywood. El segundo film le valió un Globo de Oro a Mejor Actriz Dramática y repitió tándem perfecto junto a DiCaprio, que parece ser el particular “Hada Madrina” de la británica en su camino al éxito. Además de estas dos obras fetiche de la actriz, Winslet ha ido adquiriendo fama con otros trabajos, en muchos de los cuales ha ejercido un papel secundario que infravaloraba su talento: ha intercambiado casa con Cameron Diaz en The Holiday, ha estado Descubriendo Nunca Jamás de la mano de Johnny Depp, ha vivido un ambiente de poder y corrupción en Todos los hombres del rey junto con Sean Penn y Jude Law, e incluso ha puesto voz a la roedora Rita para Ratónpolis.
Lejos queda esa joven actriz inglesa que se embarcó en el buque de la popularidad de James Cameron. Esa joven es ahora, a los 36 años de edad, toda una intérprete que cuenta con el reconocimiento de la industria cinematográfica, más allá de las fronteras de Hollywood, más allá de premios y galardones. Porque Kate Winslet es mucho más que eso, está por encima de todo esto. Un Dios Salvaje no hace sino reafirmar el talento de la británica, que ha vuelto a la meca del cine, y esta vez para quedarse.
APUNTE: A los despistados que aún sigan viendo en Kate Winslet únicamente a la Rose de Titanic, dos recomendaciones: El lector y Revolutionary Road. Como ex agente de las SS enamorada de un joven o como ama de casa infeliz que sueña con mudarse a París, ninguno de estos dos papeles os dejará indiferentes.
domingo, 4 de diciembre de 2011
La Shopping Night de Barcelona, un quiero y no puedo de la Fashion Night Out madrileña

Los Bonnie & Clyde del tiempo

El viernes pasado fui al cine. ¿Para qué? Para ver la última película del ex cantante pop reconvertido en actor Justin Timberlake. In Time, así se llama su nueva incursión cinematográfica. ¿Y por qué la fui a ver? Algo me llamó la atención desde el momento en el que vi el tráiler hace un mes, y no fue Timberlake, os lo aseguro. Ese algo me empujó a llevar a mi amigo Joan a regañadientes a ver la producción, y ese sexto sentido no me falló. Lejos de ser la típica historia futurista made in USA, el director Andrew Niccol consigue en esta cinta mantener al público expectante hasta el final e incluso hay cabida para la reflexión.
“Para que unos pocos vivan eternamente, la mayoría tiene que morir”. En esta frase se resume el argumento de In time. Niccol crea un futuro en el que los ricos viven para siempre, pero los pobres mueren a los 25 años. Su riqueza no consiste en euros, ni dólares, sino en tiempo de vida. El tiempo es la moneda de cambio con la que la gente paga sus lujos o necesidades. En ese mundo futurista los humanos, al cumplir veinticinco años, dejan de envejecer, pero sólo tienen un año más de vida. Transcurrido ese año, mueren a menos que «compren» tiempo y rellenen con él sus “relojes de vida”. De este modo, los ricos viven eternamente, mientras que el resto vive al día.
En este panorama de vidas a contrarreloj y estatus sociales, encontramos a un Justin Timberlake metido de lleno en su papel del joven Will Salas. Salas ha cumplido ya 28 primaveras y pasa de ser pobre a rico gracias al tiempo que le regala Hamilton, un hombre de más de 100 años que está cansado de vivir. El nuevo rico pronto conoce a Sylvia Weis (una Amanda Seyfried más morena de pelo), hija de un gran magnate del tiempo que se convertirá en su compañera de aventuras. Juntos realizarán una serie de robos a bancos de tiempo para distribuir las “ganancias” entre los pobres, con los guardianes del tiempo pisándoles los talones.
Puede que todo esto suene inverosímil e irreal, una especie de peli de ciencia ficción al más puro estilo Alien, pero no es sino una muestra más dura de la actual realidad. Hoy en día también hay pobres y ricos, para que haya adinerados es necesario que la mayoría viva en la miseria, la subida de impuestos (representada en la película) tampoco afecta a todos por igual… En realidad, me pregunto, ¿qué separa a Will Salas de un joven trabajador mal pagado de la actualidad? ¿Cuál es la diferencia entre el bussinesman del tiempo el señor Weis y un pez gordo de Wall Street? ¿O la inflación que padecen los personajes del film y la provocada por la crisis ahora? ¿Realmente difiere tanto el futuro representado en In Time del presente en el que estamos inmersos?
De esta manera, y aunque de manera algo fantasiosa, Niccol no se aleja tanto de la realidad en esta película. Puede pecar a veces de predecible (con la relación amorosa entre los dos protagonistas) y recurrir a la lágrima fácil (como cuando muere la madre del protagonista). Sin embargo, el argumento va más allá de una simple proyección de un imaginario futuro próximo. No sabemos qué pasará dentro de X años, y no es eso lo que interesa contar a Niccol, sino que prefiere llevar a cabo una reflexión sobre el hoy proyectado en el mañana. El director parece decirnos que cambie lo que cambie en el futuro, paguemos con tiempo o con monedas, las diferencias sociales están ya muy arraigadas y es difícil transformar un sistema tan establecido. Sin embargo, siempre nos quedará la esperanza, esperanza de que haya gente luchando por cambiar lo imposible. En este caso, los ilusos en cuestión son Will y Sylvia, los Bonnie & Clyde del tiempo.


