jueves, 15 de diciembre de 2011

"Tengo ganas de ti", crónica de una tarde de rodaje (PARTE 2)


Canción La tormenta de arena, de Dorian, en youtube

Tres, dos, uno… ¡Acción! Una vez en la sala de rodaje, nuestro quehacer es bailar al son de La tormenta de arena (vídeo superior) mientras los actores graban las escenas del día. Bailar lento, bailar rápido, bailar con música, bailar sin ella… y sobre todo, no mirar hacía los protagonistas. ¿El ambiente? Focos a una potencia indescriptible, mucho calor, una bruma/humo en el aire que produce molestia en los ojos. Eso es un rodaje. Descanso de unos minutos, reparto de botellas de agua y a seguir. Entre tanto, el estribillo de la canción no para de repetirse en la sala y en mi mente: “Todos lo que siento por ti, sólo podría decirlo así, todo lo que siento por ti, sólo sabría decirlo así”. Hay que reconocer que es pegadiza la verdad.

También están los figurantes de agencia. La mayoría de ellos son la personificación de la prepotencia y la falta de humildad. Se creen más que los actores principales y tratan de ligar con las jovencitas con la excusa de que conocen o que incluso han comido con nosequién famosillo. Pobres, no se percatan de que por lo único que se les acercan las chicas es para que las cuelen en primera fila y vean mejor a Mario Casas. Y si se dan cuenta, se dejan utilizar, que es peor. Como prueba de lo que estoy hablando, uno de los figurantes de agencia dice: “Pues a mí me han confundido muchas veces con el Casas”. Ni en el DNI se parecen, pero en fin, de ilusiones viven algunos.

Así transcurren 5 horas de tomas repetidas, bailes cada vez menos enérgicos, intentos de acercarse a los actores y fanfarroneos de los figurantes de agencia. 5 horas para rodar una escena que apenas durará dos minutos, si llega, en el productor final y en la que seguramente no se me verá. Pero la experiencia ha merecido la pena: conocer a gente nueva, comprobar en primera persona que “claqueta”, “toma 6”, “acción” o “corten” se utilizan y no son una leyenda urbana, y ver como se trabaja, grabando toma a toma, con paciencia y sin saber hasta cuándo durará la labor del día. Y sí chicas, Mario Casas es igual de guapo en persona, incluso a mi me parece más alto y todo. A la salida del recinto te ofrecen una foto estándar firmada por él y una natilla Danet. Son las 21h. y ahora toca descansar. El equipo volverá a rodar mañana.

El 22 de junio se estrena Tengo ganas de ti así que atentos porque si en la escena descrita conseguís vislumbrar al fondo de los protagonistas una rubia de camiseta a tiras azul, puede que sea yo. O puede muy posiblemente que no. Mejor disfrutad de Mario Casas y María Valverde, que ellos sí que no tienen pérdida.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

"Tengo ganas de ti", crónica de una tarde de rodaje (PARTE 1)

15.45h. del martes, 13 de diciembre. Sí, martes y 13, mala combinación. Yo, DNI y autorización en mano, llego a la discoteca barcelonesa Razzmatazz. Vestida de oscuro, como se pedía vía Facebook. ¿Que qué hago aquí? Ser figurante durante 5 horas de la película Tengo ganas de ti, secuela del éxitoso film Tres metros sobre el cielo, que se está rodando estos días en la Ciudad Condal. Envié la solicitud como quien no quiere la cosa, convencida de que no me tocaría. Pero fui una de las afortunadas. Me apetecía mucho participar en un rodaje, ver cómo funcionaba toda la labor de producción y realización, y sí, también ver a Mario Casas, para que engañarnos. Sin embrago, y llamadme friki si queréis, me leí en su día toda la saga literaria de Federico Moccia Tres metro sobre el cielo. Me encantó y por eso me hacía especial ilusión poner mi granito de arena en este proyecto. Pero no todo es tan bonito como parece en el resultado final que vemos en la gran pantalla.

Primer problema de la tarde con el que me encuentro: se necesita la fotocopia del DNI, información que los despistados organizadores olvidaron poner en el comunicado. Segundo problema: dónde fotocopiar el DNI en pleno barrio de Marina (quien conozca Barcelona sabe a lo que me refiero). Para fortuna de todos, una mujer que regenta un concesionario cercano nos saca las copias que necesitamos por 20 céntimos. Y digo para fortuna de todos porque la del concesionario hizo la semana con la broma de las copias; 20 céntimos por casi 1000 figurantes que había, haced cuentas.

Tercer inconveniente: yo y otra chica nos arrejuntamos en el pelotón de personas que forma una cola interminable, dando la vuelta a Razz. Hay gente para todos los gustos: más pija, menos pija, algunas que parece que van de boda, otras que acaban de salir de la cama, más chicas que chicos, niñas, mujeres maduras, etc. Una hora, una hora y cuarto, una hora y media… Cierta organizadora nos informa de que las que llevemos camiseta negra y tengamos una de repuesto de otro color (como se pedía en el comunicado), nos la pongamos ya por encima. Pues ahí me veis, en plena entrada de la discoteca, en manga corta, con el frío que hace, poniéndome una camiseta de tirantes azul oscura por encima de la negra. Un show.

Anécdotas también hay unas cuentas, además de la de mi cambio de look: durante la larga espera, una chica de 17 años, que se ve obligada a falsificar la firma de su madre para poder entrar, me comenta que ha venido expresamente en coche desde Alicante para acudir al rodaje y que tras terminar vuelve a casa porque mañana tiene examen de matemáticas. Eso es fanatismo y lo demás tonterías. Otra pareja de un pueblo de Zaragoza habla de cómo conocieron a Mario Casas y María Valverde, y nos muestran las fotos que lo prueban. A ambos les prohíben finalmente participar en el rodaje por pasarse del límite de edad, después de tragarse toda esa cola... Aprovecho desde aquí para agradecerles la foto que me han regalado de Mario Casas (justo debajo de este párrafo). También están en la fila un par de chicas que tienen amigos en común con Casas y afirman que éste es borde.

Entre amenazas de que el aforo se llenaría pronto y no cabría más gente, y gritos de fans desesperadas por ver al protagonista, finalmente consigo entrar en la sala principal y más grande de Razzmatazz. Ya está repleta de personas, todas apelotonadas formando un círculo. Y en la mitad, Mario Casas, con chupa negra y vaqueros oscuros, junto con María Valverde, enfundada en un vestido blanco. ¿La escena a grabar? Un flashback de la primera película: Hache (Casas) recuerda la noche en la que besó por primera vez a Babi (Valverde). Y ahí están también Katina (Marina Salas) y Pollo (Álvaro Cervantes). Incluso Clara Lago, que interpreta a la protagonista de la segunda parte, Tengo ganas de ti, observa desde la planta de arriba la escena que ruedan sus compañeros. No es posible fotografiarse con ninguno de ellos, ni de sacarse fotos en Razz. El intento casi me cuesta la explulsión del paltó.

Javier Sardá, que acudió días antes a ver el rodaje, con Mario y Clara

Si quieres saber cómo se desarrolla la grabación y el regalo que recibimos los invitados al concluir la tarde de rodaje... ¡mañana más!

martes, 13 de diciembre de 2011

Meryl Streep, ¿demasiado vieja para Vogue?

Si bien no es un september issue, el número de enero de la edición norteamericana de Vogue siempre despierta mucha expectación entre los forofos de la moda. Gwyneth Paltrow, Charlize Theron, Nicole Kidman o Cate Blanchett son algunas de las flamantes actrices que suelen ocupar las portadas de la revista. Sin embargo, para el primer número de 2012, Anna Wintour ha decidido darle un aire "renovado" y colocar en portada a una mujer que ya pasa la frontera de los 60: Meryl Streep.

El motivo es el próximo estreno cinematográfico de Streep, La Dama de Hierro, en la que da vida a Margaret Thatcher, la primera mujer que ocupó el cargo de primer ministro y líder del partido conservador en Reino Unido. Su papel ya está generando rumores de Oscar, lo que supondría su diecisieteava nominación y, de resultar ganadora, su tercera estatuilla dorada.

La actriz no sólo es la intérprete más nominada de todos los tiempos, sino que se ha convertido en la cover girl más longeva de la historia de Vogue. Si el mes pasado teníamos a una Charlize Theron cual sirena sudafricana y en octubre a Michelle Williams emulando a Marilyn Monroe con un Oscar de la Renta, ahora la revista da un vuelco de 360º y se decanta por una actriz de 62 años con arrugas y con canas.

Sí, muchos pueden decir "¡Bravo! por fin una revista de moda se aleja de los cánones de juventud y belleza", pero la verdad es que no hay "progres" en el mundo de la moda. Se puede ser innovador estética y formalmente, pero no en cuanto a conceptos. Y uno de los conceptos que, hasta ahora, creía que transmitía la Biblia de la moda era que la juventud y la belleza están por encima de todo. Su misión no es dar cuenta de la realidad, porque para ello ya tenemos los periódicos. Su verdadera misión es transportar al lector a un mundo de fantasía y color, en el que todo sea brillante y glamouroso, en el que las mujeres se conviertan en diosas terrenales... En resumen, un mundo en el que no haya cabida para las arrugas, las canas ni para señoras que estén cerca de la jubilación.

Además, la propia revista se contradice en su intención de resultar progresista y rompedora. Si en realidad hubieran querido representar la belleza madura, habrían situado a la Streep en un contexto más acorde a su edad, no sentada sobre unas rocas en la playa como si se tratara de la sirenita Ariel saliendo del agua. Por otro lado, a pesar de sus 62 primaveras, la piel de la actriz luce tersa y lisa, sin arrugas de expresión ni manchas faciales. Vamos, el rostro de una veinteañera. Si al final Vogue se olvida de las actrices jóvenes y apuesta por señoras maduras, lo más sensato sería que se olvidase Photoshop y dejara ver los signos de la edad.

jueves, 8 de diciembre de 2011

Navidades estilosas

La Navidad es una época de alegría, paz y amor, pero también de un exacerbado y compulsivo consumismo. Las casas de moda lo saben y por ello el mes de diciembre no sólo es el momento favorito de Santa Claus y sus elfos, sino de las grandes firmas y sus derrochadoras campañas de publicidad.
Hoy paseaba tranquilamente por la calle cuando de repente me he encontrado con un enorme cartel de Jennifer López para Tous. Esta marca catalana merece, sin duda, una especial mención en cuanto a su gusto y afición por la Navidad. Cubriendo sus hombros con una guirnalda de espumillón plateado a modo de abrigo de visón, JLo nos muestra el nuevo Oso Dance, una versión más alargada y con cierto aire infantil del icono de la firma. Al menos este año los Tous se han controlado en su gusto por la decoración navideña. Aún sigo riéndome al recordar a la cantante Kylie Minogue cual Señora Claus con un enorme gorro rojo y envuelta en lo que parecía una nube de algodón de azúcar.


Las maisons francesas también son expertas en eso de sacarle todo el jugo a la Navidad. Para estas fiestas, Christian Dior (de capa caída desde el caso John Galliano) tiene preparado un glamouroso anuncio en el que se dan cita divas del presente y del pasado. Anticipándose a su papel de madrastra de Blancanieves, Charlize Theron presume de belleza en el Palacio de Versalles, en el que ya es su tercer anuncio para la marca. Pero no está sola, ya que a lo largo del minuto y medio de duración del spot, Theron irradia elegancia acompañada por unas resucitadas Grace Kelly, Marlene Dietrich y Marilyn Monroe.


Aunque ahora resurja digitalmente gracias a la magia del J'adore de Dior, lo cierto es que fue Marilyn la que convirtió a Chanel nº5 en el perfume más vendido del mundo. Durante la última década, la casa de moda más longeva hasta el momento ha sorprendido con sus suntuosas campañas navideñas. Seguro que muchos todavía recuerdan el anuncio de 2001, con la modelo Estella Warren transformada en caperucita roja huyendo del lobo feroz hacia un Paris nevado.


Tres años más tarde, Chanel tiraba la casa por la ventana y se embarcaba en la aventura de producir el anuncio más caro de todos los tiempos. Dirigido por Baz Luhrmann, responsable de Moulin Rouge, el spot contó incluso con una premiére en Montecarlo, con la presencia de la realeza monegasca y, por supuesto, de la estrella de le film, Nicole Kidman. Según la propia casa Chanel, Kidman logró encumbrar el perfume al olimpo de los dioses. Y la verdad es que aún hoy tengo en la retina la imagen de la actriz australiana subiéndose en un taxi de Nueva York con su pomposo vestido de tul y plumas de avestruz, escapando de los paparazzis con un misterioso desconocido.


La última campaña del perfume fue la protagonizada por Audrey Tatou. El anuncio, una mezcla entre Asesinato en el Orient Express y la Mostra de Venezia, era una especie de road movie a la francesa, en la que la protagonista de Amélie se topaba, de nuevo, con un atractivo desconocido en el popular ferrocarril de la novela de Agatha Christie. El problema de este spot es que la maison gala ya había puesto el listón muy alto con Kidman y su cuento de hadas contemporáneo.


Cerramos esta lista con uno de mis diseñadores favoritos, Jean-Paul Gaultier. Modelos semidesnudos de áurea etérea acompañados por la Casta Diva de Maria Callas suelen ser los protagonistas de Le male y Le Classique, los perfumes estrella de la casa, que cada mes de diciembre cuentan con spots distintos. Al modisto francés no le hacen falta ni cantantes de moda ni estrellas de Hollywood para darse a conocer. Año tras año, Gaultier apuesta sobre seguro y siempre se sirve de mujeres pálidas e impolutas y hombres con camisetas ajustadas y una obvia estética homosexual para felicitarnos la Navidad con clase y estilo.




miércoles, 7 de diciembre de 2011

Reflexión sobre Kate Winslet, la actriz que vuelve a estar de moda


Ayer, mi amigo Edu, un loco del cine como yo y con un gran conocimiento en el tema, me contó que había ido a ver la última peli de Roman Polanski, Un Dios Salvaje. Yo la vi hace apenas unas semanas, por lo que empezamos a comentar el gran trabajo del director y del reparto. Inevitablemente salió el nombre de Kate Winslet, y digo inevitablemente porque en la actualidad, ¿quién no conoce a esta actriz? Aunque pronunciemos su apellido más o menos, y tengamos lagunas respeto a su carrera profesional, todos a los que nos gusta un mínimo el cine somos capaces de mencionar alguna película suya de los últimos tiempos.

Sin embargo, si hace cinco años hubiéramos preguntado a alguien quién era Kate Winslet, muchos nos hubieran mirado con cara de no tener ni idea. Entonces les habríamos dicho: “Sí, hombre, la Rose de Titanic.” Y ahí sí, la respuesta no se hubiera hecho esperar: “Ah, la pelirrojita inglesa, un poco rellenita.” Esa era Winslet, la actriz británica que enamoró a un aniñado Leonardo DiCaprio a bordo del transatlántico con trágico final hace ya 14 primeveras. Pero algo ha cambiado en los últimos años. La ahora ganadora de un Oscar ha renacido de sus cenizas, cinematográficamente hablando, y a pesar de su reciente divorcio y de que algunas revistas se preocupan más por informar sobre su pérdida de peso, la actriz se encuentra en la mejor etapa de su carrera.

¿Y qué ha pasado? ¿A qué se debe este nuevo resurgir de la intérprete inglesa? Edu y yo divagamos un rato sobre estas cuestiones. Ambos coincidimos en recalcar dos films de Winslet, los dos de 2008, que han marcado un antes y un después en la trayectoria de la actriz; es decir, han representado el punto de inflexión que la ha catapultado al estrellato. Estas dos películas han sido desde nuestro humilde punto de vista El lector y Revolutionary Road. Gracias a la primera, Winslet posee ahora la famosa estatuilla dorada a Mejor Actriz que otorga la Academia de Hollywood. El segundo film le valió un Globo de Oro a Mejor Actriz Dramática y repitió tándem perfecto junto a DiCaprio, que parece ser el particular “Hada Madrina” de la británica en su camino al éxito. Además de estas dos obras fetiche de la actriz, Winslet ha ido adquiriendo fama con otros trabajos, en muchos de los cuales ha ejercido un papel secundario que infravaloraba su talento: ha intercambiado casa con Cameron Diaz en The Holiday, ha estado Descubriendo Nunca Jamás de la mano de Johnny Depp, ha vivido un ambiente de poder y corrupción en Todos los hombres del rey junto con Sean Penn y Jude Law, e incluso ha puesto voz a la roedora Rita para Ratónpolis.

Lejos queda esa joven actriz inglesa que se embarcó en el buque de la popularidad de James Cameron. Esa joven es ahora, a los 36 años de edad, toda una intérprete que cuenta con el reconocimiento de la industria cinematográfica, más allá de las fronteras de Hollywood, más allá de premios y galardones. Porque Kate Winslet es mucho más que eso, está por encima de todo esto. Un Dios Salvaje no hace sino reafirmar el talento de la británica, que ha vuelto a la meca del cine, y esta vez para quedarse.

APUNTE: A los despistados que aún sigan viendo en Kate Winslet únicamente a la Rose de Titanic, dos recomendaciones: El lector y Revolutionary Road. Como ex agente de las SS enamorada de un joven o como ama de casa infeliz que sueña con mudarse a París, ninguno de estos dos papeles os dejará indiferentes.

domingo, 4 de diciembre de 2011

La Shopping Night de Barcelona, un quiero y no puedo de la Fashion Night Out madrileña


Por más que lo intente, Harper's Bazaar nunca será Vogue, al igual que la Shopping Night de Barcelona jamás será la Fashion Night Out de Madrid. La revista Harper's Bazaar ha puesto todo su empeño este año en promocionar el evento del pasado 30 de noviembre. En cada esquina, un enorme cartel anunciaba que las tiendas estarían abiertas hasta las 00h de la noche. Tal vez ese ha sido el error, es decir, excederse en el uso de la publicidad. La cosa habría sido distinta si dicha publicidad hubiera sido dirigida a aquellos verdaderamente interesados en la moda. Hoy en día, con las redes sociales y los innumerables blogs de moda, los organizadores habrían congregado a una cantidad de público igualmente importante, con la diferencia de que éste habría sido más selecto.

Esa misma tarde, el alcalde de la Ciudad Condal, Xavier Trias, daba el pistoletazo de salida a la temporada navideña, encendiendo las luces del árbol de Plaza Cataluña e inaugurando la nueva pista de patinaje sobre hielo. Incluso había un coro de niños cantando villancicos. Todo muy bonito, hasta que llegó la noche y el "glamouroso" evento que iba a clausurar la velada acabó convirtiéndose en un improvisado desfile de drag queens y gente disfrazada. Si la Shopping Night del año pasado resultó encantadora, divertida y chic, esta segunda edición sólo puede describirse con una palabra: patética.

El freak show dio comienzo a las 20h, aunque yo no acudí a la que iba a ser mi cita nocturna con la moda hasta media hora más tarde. Al principio me invadió una sensación de déjà vu, todo parecía exactamente igual al año anterior (lo cuál ahora habría resultado un alivio). Pero a medida que iba subiendo por el Passeig de Gràcia, la cosa empezaba a cambiar. Junto a Tiffany's se había formado una cola quilométrica formada en su mayoría por ancianitas avariciosas que esperaban ansiosamente un vaso de 1 mililitro de caldo gratis.

Teniendo en cuenta que un cubata en una discoteca cuesta una media de 8€, resulta comprensible muchos jóvenes aguardaran pacientemente en Desigual para conseguir su cocktail sin pagar ni un duro. Pero uno empieza a cuestionarse hacia dónde va esta sociedad cuando observa anonadado que en la puerta de Mango se ha formado una cola aún mayor que la de las viejecillas rapaces o la de los adolescentes sedientos de alcohol para obtener un pequeño recipiente de cartón con unas cuantas palomitas. El repartidor de las palomitas no daba a basto para alimentar a la muchedumbre hambrienta. Tal vez horas más tarde el populacho enfurecido acabara echando al dependiente a un lado y atacara el carrito de palomitas cegado por la avaricia y la gula. Quién sabe, puede que incluso se comieran al empleado, cuales zombies famélicos.

Ya había perdido toda esperanza cuando, de pronto, unas burbujas de jabón provenientes de un punto entre Santa Eulàlia y Dolce & Gabbana hicieron que me debatiera en mi opinión. Un automóvil propio de principios de siglo XX echaba estas pompas desde el maletero, mientras unos señores vestidos con atuendos de la misma época fingían tomar fotos con una cámara antigua. Respiré hondo al ver que no todo estaba perdido, que aún había cabida para el gusto y la originalidad. Pocos metros más abajo me topé con una orquesta de cuatro o cinco músicos sacados de los años cuarenta, tocando una animada melodía a base de saxo y trombón; todo por cortesía de Mango.

Otra firma catalana que me sorprendió gratamente fue Custo Barcelona. En el interior de un garaje repleto de prendas de la marca con descuentos de hasta el 70%, el diseñador había montado su pop-up store, con cocktails, una larga alfombra rosa y una masiva afluencia de público homosexual. Además, a la salida mis expectativas aumentaron al ver que los flashes cegaban a dos rubias que posaban en el photocall de la tienda. ¿Serían celebrities? ¿Tal vez alguna de las modelos de Harper's Bazaar? Qué va. Ni una ni otra. En realidad ni siquiera eran mujeres, sino dos hombres vestidos de mujer con medias de rejilla y minifaldas de cuero.

Decepcionado y con la cabeza cabizbaja me marché de allí para encontrarme de nuevo con el bullicio del Passeig de Gràcia. Las colas para hacerse con un caramelo gratis se habían duplicado y por mi lado pasaban individuos disfrazados del payaso de McDonalds, más drag queens con enormes plataformas y máscaras de luchadores mexicanos... Todo un espectáculo, y no precisamente en el buen sentido de la palabra.

Atendiendo a la enorme cantidad de asistentes, lo más probable es que el año que viene Harper's Bazaar y los comercios del popular paseo barcelonés organicen una tercera Shopping Night. Y si este año la concurrencia de público ha sido masiva, seguramente el próximo año el número de horteradas también sea masivo, puede que incluso compitiendo con los carnavales. El Ayuntamiento promueve este tipo de actos para mostrar al mundo que "en Barcelona pasan cosas". Pero qué quieren que les diga, señores políticos, para celebrar acontecimientos de esta calaña, mejor no celebren nada.